Insomnio en el bebé

Insomnio del bebe

Los problemas y las alteraciones del sueño en los bebés son más comunes de lo que nos imaginamos, sobre todo durante sus primeros meses de vida: se cree que aproximadamente el 30% de los niños sufren de insomnio infantil y, si bien puede resultar molesto y frustrante para los padres, en la mayoría de los casos solo basta con ofrecerle al pequeño una mayor comodidad y muchísima paciencia para poder acomodar su rutina de sueño.

Para padres preocupados por las alteraciones del sueño de su pequeño tenemos algunos consejos y recomendaciones ideales que ayudarán a que el bebé logre dormir adecuadamente y permita además que el resto de la familia descanse.

El insomnio en los bebés

Como bien mencionamos al comenzar, los trastornos del sueño son más frecuentes de lo que pensamos en el caso de los bebés con pocos meses de vida y transitando sus primeras etapas de desarrollo: a veces este tipo de inconvenientes están relacionados a cambios en la rutina diaria o con el proceso de asimilación de nuevos aprendizajes por parte del pequeño.

Cuando hablamos de insomnio infantil estamos haciendo referencia a la dificultar para conciliar el sueño, aunque en estos casos también se pueden observar despertares nocturnos del bebé, descanso muy superficial y durante pocas horas.

Entre las causas más frecuentes de insomnio en bebés, los cambios en la rutina del pequeño y los malos hábitos de sueño son las principales. Los niños en sus primeros meses de vida son extremadamente perceptivos y cualquier situación puede llevar a que sus hábitos de descanso se vean modificados.

Recomendaciones para evitar el insomnio en el bebé

Para que un bebé descanse bien y pueda recuperar su energía a diario es fundamental que nos dediquemos a crearle con paciencia un buen hábito de sueño. Si creemos que el pequeño sufre de insomnio, entonces existen algunas pautas que podemos tener en cuenta para tratar de revertir la situación:

Constancia. Es importante que la rutina de sueño del bebé sea constante y firme a diario, debemos cumplir con el horario establecido y evitar cualquier tipo de modificaciones.

Elementos externos. Puede ser efectivo incorporar a la cuna del bebé elementos como peluches para que con el paso del tiempo el niño pueda asociar ese objeto con la hora de ir a dormir.

Rituales. Si vamos creando costumbres que giren entorno al acto de ir a dormir, el bebé se predispondrá a descansar cada vez que comencemos a realizar esta secuencia de acciones. Por ejemplo, un baño relajante, contar un cuento o incluso cantarle una canción de cuna. Esto no necesariamente sirve para que el bebé se duerma sino para que pueda asociar el instante de ir a dormir con momentos agradables y relajantes para él.

Confianza. Es importante que los padres salgan de la habitación del bebé una vez el pequeño se encuentre cómodo en su cuna. Debe aprender a conciliar el sueño solo sin depender de la presencia de su madre o de su padre. Si notamos que el bebé llora o siente miedo, podemos entrar de vez en cuando a su habitación para reafirmar su confianza y que sepa que estamos allí.

2016-07-04T22:47:56+00:00

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